Hace la friolera de 10 años por estas fechas empezamos a gestar Amarquimia, el proyecto nacería tan sólo 1 añito más tarde. Después de todo este tiempo lleno de retos y el enorme aprendizaje profesional y personal que hemos cosechado, estamos maduritos para ir revisando nuestro trabajo. Han sido más de 1000 proyectos llevados a cabo y un abanico de servicios consolidado con la marca de la casa. Pues sí, proceso de balance y depuración modo on. A partir de ahora, vamos a mostraros todo lo que tenemos guardado en la retaguardia además de los pequeños y grandes cambios que estamos haciendo, hasta culminar con la celebración de nuestros 10 años de empresa en el 2024. Piano piano, empecemos por el principio.

El sótano compartido de nuestra antigua casa fue nuestro primer escenario de ensayos, posteriormente movimos parte del salón para dárselo a la tapicería y oficina de Amarquimia, menudo número de circo, así estuvimos 3 años. Realmente la ilusión mueve montañas. Del principio de todo esto, salieron pequeños proyectos como éste: una banqueta de fin de cama con una combinación de colores ideal, todavía hoy da gusto verla.

Además de ir haciendo cosas en nuestra casita, fuimos probando los trabajos en casas de amigos y familiares para comprobar formas de organización y tiempos. Hicimos un par de armarios que no quedaron nada mal.

Este armario permanecía olvidado en un sótano hasta que quisieron rescatarlo para darle una segunda vida. La clave de la transformación radicó en volver a aplicarle el color original y añadirle unos detalles en azul.

Es posible que os suene este armario, hemos publicado un vídeo hace poco con su transformación. Un buen ejemplo de cómo dar un toque personalizado a un mueble random.

Este armario estaba en el ático de un edificio antiguo del casco histórico de Cartagena, el acceso final a la casa se hacía a través de una escalera estrecha: imposible de bajar (a no ser que fuera a pedazos o con una plataforma), imposible de cambiar. Realizaron una reforma considerable en la casa y realmente el armario no estaba a la altura, finalmente conseguimos darle un cambio profundo al estilo de nuestra amiga.

Estábamos muy interesados en probar diversas partes de oficios donde creíamos que podíamos hacer un buen trabajo. En este caso, el sobre de la mesa de cocina era de aglomerado chapado y se encontraba muy dañado. Nos encargamos de hacer una reproducción del mismo tablero con madera maciza y de lacar y tapizar las sillas. Ni tan mal.

Quienes nos siguen saben de nuestro gusto particular por las tapicerías y las telas chulas, desde luego se puede decir que es marca de la casa (este año habrá por fin sorpresitas agradables a este respecto). Aquí va un ramillete de primeras tapicerías en diversos estilos para disfrutar del hogar:

Todavía me sorprende el cambio tan espectacular de estas mecedoras. Lo que tiene un buen traje.

A estas sillas de roble les cayó la nueva tela como agua de mayo, un plus de alegría para integrar mejor estos muebles con tan buena madera pero un poquito difíciles de combinar.

Por último, un antes y después muy vistoso en un rollo que nos ha acompañado bien estos 10 años: buscar una tela muy diferente y bonita para realzar una pieza, buscar su versión más estilosa vaya. En este caso, además, se trataba de un mueble desahuciado por el casero que sus inquilinos aprovecharon a tope. El resultado no puede ser más bonito.

Con estas piezas hicimos una sesión de fotos increíble en la playa que puedes ver en nuestro primer post (pincha en la foto).

Javi y yo nos despedimos por hoy con una imagen nuestra de hace 10 años, cuando teníamos ilusión y fuerza a raudales. Es cierto que este camino de emprender ha sido muy fueeerte e incomprensible a veces pero la verdad es que a día de hoy agradecemos cada experiencia, encuentro y proyecto. Gracias. Feliz fin de semana.