Las hamacas plegables de madera antiguas son muebles de exterior que siempre merecen ser restaurados, por muy mal estado que presenten. Guardan además las memorias familiares de aquellos veranos interminables de Levante donde el tiempo se detenía y se disfrutaba de otra manera, en familia y más pausadamente.

Esto mismo pensaron nuestros clientes que recuperaron 3 ellas de su familia por un lado, otra de otra pareja que la compraron hecha polvo y un columpio de otros clientes para rematar. Éste último lo hemos incluido porque el trabajo de retapizado fue un enorme reto del que salimos victoriosos.

3 hamacas de familia en muy mal estado.

La primera hamaca de este trío arruinado pertenece, como las otras, a un remanente familiar de muebles de exterior súper utilizado desde hacía décadas y que ha formado parte de la infancia de nuestros clientes. El valor sentimental iba por delante, ellos ya imaginaban nuevos veranos para sus hijos en las hamacas restauradas. Así que, pese al deterioro, nos pusimos manos a la obra.

La restauración tocó todos los puntos:

♥ Tratamiento de carcoma

♥ Reposición de piezas más dañadas.

♥ Reparaciones.

♥ Consolidación

♥ Montaje de partes sueltas.

♥ Restauración de la madera.

♥ Recuperación de la misma tela

♥ Retapizado.

Un trabajo muy completo con buenos resultados.

Pasando el test de las nuevas generaciones, ¿qué opinan los expertos?

La pareja de hamacas que queda compartía el estado ruinoso de la anterior pero en estas sí se descartó la tela. Así que hicimos el mismo trabajo sólo que incorporamos una nueva tela más actual que refrescaba el resultado final.

Los ataques de hilotropus en la madera de haya habían causado severos destrozos y provocaron que quedaran inutilizadas durante décadas.

Una vez aplicado el mismo patrón de trabajo que la anterior, así quedó esta parejita de hamacas antiguas restauradas.

La restauración de estos muebles antiguos tan divinos ha sido un éxito ¿no te parece? añado las fotos del antes y después para apreciar las diferencias.

La hamaca comprada por otros clientes para su piscina.

Esta hamaca antigua es igual que las anteriores: misma época, estructura similar y exactamente las mismas patologías. Se notaba que llevaba muchos años de servicio en su haber y, claro, la climatología estival de Murcia no perdona. No obstante, ellos querían restaurarla con mucha ilusión y ahí entramos nosotros.

Recuerdo el trabajo de decapado de las capas de barnices, ceras y aceites que le habían aplicado en distintas épocas. Fue una ardua labor que quisimos terminar con un sencillo lasur de exteriores. La madera de haya, esa que guarda la eterna juventud en su interior, respondió perfectamente a la restauración.

En este caso, los clientes nos pidieron un tapizado con doble tela: la básica de rayas y una a juego con la fachada de la casa para los eventos especiales que les gusta celebrar en su increíble hogar, diseñada personalmente por ellos. Éste fue el resultado.

El columpio que nos hizo sudar.

Este trabajo lo hicimos porque nos lo pidieron unos antiguos vecinos mayores, muy buena gente por cierto, y nos animamos con el reto. La verdad es que si no nos encargamos más de estas cosas es porque conlleva unas cuantas horas de trabajo y materiales y el precio final es mucho más alto que unos cojines de fábrica. La artesanía sale perdiendo frente a la industria en este tipo de frentes, así que en muchos casos estos trabajos, de hacerse, están abocados a la economía sumergida.

El columpio que nos ocupa conllevaba el reto de confeccionar todo el textil con el tejido que la clienta nos dio. Una tela a dos colores con grecas por aquí y por allá y que fue (casi) imposible de casar. Os prometo que no sobró absolutamente nada. Hicimos un ejercicio de planteamiento de la tela increíble y sí que se puede observar que hay alguna greca que no está centrada fruto de la escasez de la tela.

Recordamos con mucho cariño estas restauraciones porque sabemos que van a ser disfrutadas y generarán nuevas memorias familiares, en eso consiste el trabajo de restauración ¿no?

Buen verano.