Un sábado en Alicante: entrega de 2 Amarquimias, 2 «antes» nuevos y un tardeo-taller en familia

Nuestros días en Alicante los aprovechamos un montón, este es el relato de un sábado completito lleno de proyectos nuevos y de un taller diy en familia que fue la guinda que colmó un pastel delicioso, un verdadero regalo. ¡Atención! este post incluye sentimentalismos (mejor avisarlos, como los spoilers) ¿nos acompañas?

Salimos muy temprano de Cartagena con la furgoneta cargada y nos dirigimos a nuestra primera parada: Aspe, allí habíamos quedado para ver un silloncito de ruedas para despacho de unos 30 años. El caso es que dos clientas súper estupendas y estilosas que tenemos nos han encargado sendos sillones de despacho vintage (uno de ellos es una composición de reciclaje muy original que ya hicimos) y nosotros nos hemos dicho: si estas mujeres independientes, estilosas y amables, de esas que salen anunciando algo y tú lo compras, nos han pedido esto, quizás es porque tendríamos que hacer unos cuantos más, pues ¡a la tarea! Te contaremos un secretillo: los sillones de ruedas de esta época son mejores que los que puedes encontrar ahora de precio medio-bajo porque son muy fuertes y de hierro y te duran muchísimo.

La señora que nos lo vendió era graciosísima, por lo visto también vendía aceite, bueno, vamos encontrando gente en el camino muy interesante.

Nuestra siguiente parada fue San Vicente del Raspeig, otro sillón nos esperaba, también lo echamos a la furgo y continuamos nuestro camino. Cómo ha crecido este pueblo, es increíble.

A estos sillones les caerán unas buenas tapicerías con telas chulas y restauraremos las estructuras convenientemente para que se queden recuquis.

Siguiente parada: Muchamiel, qué curioso que mientras íbamos hacia allá hablamos con unos amigos de la Amarquimia de Orihuela y cerramos un nuevo encargo con ellos, ¡esta provincia nos quiere mucho!

En esta ocasión fuimos a entregar una Amarquimia nueva: se trataba de una mesa mid-century de patas bambi que habíamos construido para soportar una radio antigua.

Las patas eran recuperadas de otra mesa de los años 50, estaban en muy buen estado y la restauración quedó muy bien. Recibieron un tratamiento anti-carcoma y le pusimos un tablero encima de madera de abeto. lo tintamos todo para unificarlo y le dimos un barniz.

El resultado completo quedó muy bien, recomendamos a los dueños un truco deco: poner una alfombra debajo de la mesa para que destacara todo el conjunto ya que el suelo era muy parecido al color de la madera, nos atrevimos un poco más: ¿qué tal una alfombra de rayas anchas? ahí queda.

Seguimos nuestro camino ya con prisa porque entre parada y parada nos dio por perdernos. Esta vez fuimos directos a una casa en la que ya habíamos estado porque éste que le íbamos a entregar era su segundo encargo. Rumbo al centro de Alicante (qué lugar tan fotogénico) al hogar de Anabel con un mueble Romi amarquimizado en unos colores muy atrevidos.

Romi es una famosa marca de muebles de baño de hace décadas que le dio nombre a varios modelos muy conocidos.

Restauramos y personalizamos esta pieza deco según las indicaciones creativas de Anabel, que de diseño sabe un rato. Ella tuvo la ocurrencia de sacarlo de su contexto habitual para ponerlo de mesilla de noche y en un futuro cercano, tocador, gracias a la incorporación de una descalzadora. Es una gran idea porque en ese cuarto tiene una iluminación estupenda.

Qué atrevido es el conjunto pero resulta equilibrado, ¡cómo me gusta! y qué retos tan interesantes nos plantea Anabel.

Aprovechamos para tomar fotos de su casa, llena de guiños deco y piezas vintage súper interesantes, cuenta además con la complicidad del tío de Anabel, que es anticuario y que le trae de vez en cuando sorpresitas chulas a su sobrina. La casa de Anabel la dejamos para otro post pero te adelanto dos fotos: una de la mecedora que ya le hicimos y otra de su compi de piso, el gato Gorki, que también colabora en la decoración de su hogar.

Salimos pitando para la última fase de nuestro viaje alicantino: Viqui de Clowndestino Teatro (C/ San Carlos, 82. Alicante) nos esperaba en su local que nos iba a servir de entorno maravilloso y mágico para un taller diy muy especial. Gracias, Viqui, por tu paciencia.

Después de comer y descansar, empezamos a montar el taller para una familia de cuatro (papás y dos mellizos de 11 años) que venían a hacer dos banquitos diseño Amarquimia a su rollo y llevárselo a su casa.

Me declaro súper fan de esta familia que con mucho amor y alegría nos hicieron recordar para qué nos dedicamos a esto: entre otras cosas, para aportar cosita buena a los hogares y reciclar por el camino y, si encima de todo, podemos vivir de ello, pues ya pa qué te cuento.

Me ha resultado muy difícil seleccionar las fotos del taller porque me gustaban todas, a cualquiera le sacaba un gesto de Darío, una mueca de Abril, una mirada de orgullo de Vicente hacia sus hijos o un cariño repartido por la mamá, Pilar. Cualquier momento de parada era perfecto para un juego de estos mellizos, un abrazo, o una forma nueva de mirar algo. Para nosotros fue un verdadero regalo compartir toda esa frescura y aprender más que enseñar, facilitar el taller para captar de los verdaderos creadores, los niños, y sus mentores, el sentido de la Amarquimia verdadera.

En fin, no me enrollo más y te enseño fotos a cascoporro, para que tú mism@ veas que es verdad lo que te cuento:

Vicente desde el principio se adjudicó cada uno de los banquitos como reposapiés y advirtió que sometería a una dura negociación cualquier otro uso de los susodichos mientras él estuviera en la casa. Era muy gracioso ver las sucesivas situaciones que le espetaban sus hijos: ¿y si viene visita? ¿y si faltan sillas? jajjaja

Qué gozada de día, ¡a Cartagena! que nos espera nuestra casa y más amarquimias pendientes. Gracias Alicante por tratarnos siempre tan bien.

Posdata: próximo tardeo-taller del banquito en Murcia el sábado 23 de enero

Feliz semana

About the Author:

Creativa de nacimiento y emprendedora de convicción. Mi vocación es ser disoñadora y junto con mi compañero Javi Vidal lo aplico diariamente a la restauración y tapicería de muebles para crear nuestro particular Mundo Amarquimia.