//Mis 15 días en México: un baño de fuerza femenina (Por Cristina Martínez Ardil)

Mis 15 días en México: un baño de fuerza femenina (Por Cristina Martínez Ardil)

¿Alguna vez os ha pasado que queríais hacer algo importante pero pasan muchas cosas que hacen que estés a punto de abandonar lo que deseas?  Pues así inicié mi viaje hacia tierras mexicanas, un cúmulo de sucesos que hacían que me replanteara el viaje una y otra vez. Como el ingreso la noche de antes de mi abuela en el hospital, el planear quedarme una semana en casa de mi amiga María que casualmente dejó de vivir allí, y ante esas noticias repentinas, tener que cambiar tooooodos los planes en México… y así unos cuantos imprevistos más.

Me llamo Cristina y éste ha sido mi especial viaje a México.

El último imprevisto surgió cuando sobrevolábamos la isla de Madeira, nos comunican entonces que se ha roto un motor del avión y que regresamos a Madrid. Después de eso, las horas que pasé en el hotel me dieron la oportunidad de hablar con más pasajeros del avión de origen Mexicano. Me siento agradecida por estos ratos y me provocaron un subidón de ilusión, deseaba más que antes hacer el viaje.

Y por fin, después de muchas horas de vuelo, en un asiento incomodísimo, de tragarme 4 películas y los pies como botas, llegué a México. Allí mi amiga Isa me esperaba ¡qué alivio! Se terminaron los nervios del pre-viaje, estaba en México. Qué abrazo más bonito compartí con mi amiga, lo necesitaba.

 

Con Pascual y Pipo, las mascotas de mi amiga Isa y su novio Loren

Disfruté de lo lindo en el DF (México Distrito Federal) con ella: el primer día fuimos, junto con Loren, su pareja, a una fiesta donde conocí a muchos españoles que viven allí. Luego nos fuimos a Coyoacán, es una delegación de la ciudad famosa por la celebración de la noche de todos los Santos y ese día era 1 de noviembre, así que estábamos en el mejor día para estar allí. Sorprende ver los altares tan bonitos que llegan a hacer para sus antepasados, con ofrendas de comida, semillas, flores… En cada sitio, familia, persona, iglesia… montan un altar para recordar y festejar a sus seres queridos fallecidos, todo desde la alegría de la ofrenda y el reencuentro simbólico con ellos, o así es como lo percibí yo.

Al día siguiente fuimos a Teotihuacán a ver unas pirámides. Cuando entré en todo ese poblado de ruinas, con la pirámide del sol al fondo, todo tan bien conservado y cuidado, la energía que se huele es otra. ¿ Te imaginas a los hombres subiendo piedras para poder construir esos templos?, templos que se hicieron para honrar a sus Dioses, hechos desde el esfuerzo, el cariño y el AMOR. Eso era lo que se percibía en ese ambiente, MUCHO AMOR, donde no pude evitar que una lagrima corriera entre mi cara, es que estaba disfrutando mucho de lo que mis ojos veían, no sé explicarlo de otra forma, pero la palabra que me surge al recordar ese momento es AMOR.

 

El lunes cuando Isa vino del trabajo nos fuimos a ver a la virgen de Guadalupe, allí es muy conocida y amada por todos. Le encendimos una vela y pasamos un rato muy espiritual.

Hay que entender que allí la religión y la fe por la Virgen de Guadalupe es muy grande y sin saber cómo, me impregné de ese sentimiento de benevolencia y afecto por la Virgen, así que encendí la vela pidiendo por mi abuela. Al día siguiente salió del hospital.

Ya, en martes, quedé con mexicanos. Mi amiga María desde España me facilitó el contacto. Fuimos a Xochimilco. Es una especie de pueblo que pertenece a la misma ciudad de DF lleno de canales en el que se viaja en trajineras (embarcación típica de allí echa de madera). Las personas autóctonas del lugar se veían muy humildes. Y me sorprendió que muchas casas estuvieran en la misma orilla del canal necesitando la barquita como medio de trasporte.

Nos dimos un agradable paseo en trajinera y este día descubrí la bebidaMichelada.Que cosa más buena, aún me arde la boca de recordar ese sabor picante, mezclado con cerveza…, lo mejor. Y para acompañar la bebida unos tacos variados.

 

Llegó el miércoles, y no quería dejar de ir al museo de antropología. Qué lugar más lleno de sorpresas. Allí me entero de la diversidad cultural que existía en México antes de la colonización española: Los toltecas, los aztecas, la cultura Maya… Me di cuenta de  que la figura de la mujer está muy presente en la mayoría de estas culturas, sugiriendo un papel relevante en los poblados, asociando la fertilidad a la cosecha.

Presentaba con naturalidad; pariendo, dando pecho, cuidando de los niños, y esa naturalidad se ha perdido. Ese respeto por la crianza y por ser mujer existe actualmente pero de diferente forma, perdiendo su esencia principal. Yo veía esas figuritas, esas diosas, y trasmitían valores de humanidad, de fortaleza, una fortaleza que la mujer de hoy representa de otra forma menos arraigada a lo humano. Además, la danza y la música estaban muy presentes en nacimientos, encuentros, rituales… como algo natural y ahora se paga por hacer danza del vientre, biodanza, musicoterapia,… Mi sensación era que se ha perdido el empoderamiento a nuestra naturaleza esencial como personas.

Como fue todo un descubrimiento, un baño de nuevas sensaciones y emociones, parecía una niña correteando y disfrutando en un parque de atracciones, solo que con conciencia de que soy una mujer y estaba empoderándome de mi naturaleza femenina.

 

Los siguientes días en México trascurrieron con normalidad visitando el zócalo de DF, la Ciudadela, el castillo de Chapultepec. Este último me trasportó a nuestro Palacio Consistorial de Cartagena.

El viernes noche, justo en el ecuador de mi viaje, era de obligación ver un espectáculo en directo de la lucha libre en la arena de México. Me recordó esos sábados de mi infancia con Humor Amarillo y el Pressing Catch, sólo que aquí los insultos que se oían eran otros y procedían de adultos deseando ver espectáculo de peleas;ándale pendejo, encuéralo, chinga a tu madre, puto….”Jaajajaja. Me lo pasé bomba entre tanto escándalo.

Otro momento para no olvidar es el día de paseo que nos dimos Loren, Isa y yo en un pueblo declarado como Valle Mágico: Tepoztlán. Allí pude disfrutar de unas vistas preciosas hacia todas sus montañas, unas calles llenas de vida, magia en el ambiente y mucho turismo. Recuerdo este día con mucho cariño ya que también vinieron Pascual y Pipo (los perros de Isa) y era el último día que pasaba con ellos. Al día siguiente me iba para Playa del Carmen.

Una vez que llegué a Playa del Carmen, se fueron todos los miedos, sobre todo, a sentirme sola, de hecho cuando pisé la tan nombrada Quinta Avenida y me dio por llorar. Había llegado, había cogido bien el vuelo, los autobuses bien también y estaba allí, dispuesta a disfrutar y dar lo mejor de mí. Encontrar el hostal fue muy fácil y nada más llegar ya conozco al resto de huéspedes que también viajan solos, por tanto yo ya no estaba sola.

Allí tuve experiencias inolvidables con la naturaleza, además de aprovechar para descansar. Una de las experiencias más importantes para mí es haberme introducido en un Cenote de la selva Maya después de haber limpiado simbólicamente mi aura en un Temazcal. El Temazcal es considerado en la población Maya como el vientre de la Madre Tierra. Era un lugar de meditación y peticiones a los dioses con baños de vapor (Eso es como yo lo entendí). Una vez que sus almas estaban purificadas, introducían sus cuerpos en el cenote.

Los cenotes son como cuevas de agua que se encuentran en zonas de selva. En el que yo me introduje se llamaba Kim Ha. Y eso era el paraíso. Una vez que me metí en el Cenote con chaleco, gafas y linterna, nadamos unos pocos metros por un pasillo estrecho en el que teníamos que llevar cuidado con las estalagmitas que no nos dieran en la cabeza. Después de ese pequeño nado, llegamos a un sitio todo oscuro lleno de estalagmitas, estalactitas, columnas naturales, donde se veían volar los murciélagos si los iluminábamos con las linternas. En cada estalagmita había una gota de agua que llenaba el Cenote, y en el suelo había zonas que se hacía pie y otras que no. El agua era cristalina, cristalina y con la linterna se veían los pececitos nadando al alrededor. Al fondo, se veía en el techo de la cueva de agua una apertura abierta que iluminaba solo un pequeño círculo. Me recordó a la serie H2O.

De este momento no tengo fotos puesto que no tengo cámara acuática. Os paso una que he visto por internet en la páginahttp://www.yelp.com.mx/biz_photos/cenotes-kin-ha-puerto-morelos?select=gdDOZCptn_klyYhMnpMKpQ

La foto corresponde a la entrada del Cenote y a partir de ahí te introduces nadando.

Ese mismo día por la tarde, continúo mi aventura acuática. Esta vez sería con la compañía de las tortugas, no me lo creía!!! Estuvimos en una de las playas de Akumal y allí las tortugas estaban en su espacio natural y no se las podía molestar. Yo me coloqué un chaleco, las gafas, el tubo y empecé a nadar. Al principio no veía nada, pero después no sabía por dónde mirar. Volvía a tener la sensación de la niña en el parque de atracciones: había tortugas más grandes, más pequeñas, algunas las veía desde más cerca, otras a lo lejos que se acercaban a mí, también había peces, peces manta… El agua cristalina ayudaba a ver con facilidad. Este es otro de mis momentazos, ¡estaba nadando con tortugas!, y eso lo estaba viviendo yo, una experiencia que se quedará en mi memoria, puesto que aquí tampoco llevaba cámara de fotos acuática. Os pongo una foto de internet y os imagináis a mí nadando por ahí. Esta es la página de donde saque la foto

http://www.tripadvisor.es/Attraction_Review-g150812-d2148583-Reviews-Go_Natural-Playa_del_Carmen_Yucatan_Peninsula.html

En playa del Carmen me quedaron muchas cosas por hacer como ir a Isla Mujeres, ver el museo debajo del agua, subirme en Catamarán, visitar Tulum… supongo que volveré y más sabiendo que es un lugar seguro para viajar sola y lleno de facilidades. Mi estancia allí se me quedo corta, no me dio tiempo a aburrirme ya que llegue un lunes por la noche y me volví viernes en la mañana. Pero en esos raticos con los compañeros del hostal, saqué un hueco para cocinar una tortilla de patatas y dejar la gastronomía española como se merece, en lo más alto.

Me despido con un buen sabor de boca, recordando un viaje que me ha aportado mucha fuerza femenina y grandes momentazos. Espero que hayan disfrutado de leer este relato como yo de escribirlo.Un beso.

Cristina.

By |2024-02-09T12:40:52+01:00diciembre 3rd, 2015|Uncategorized|Comentarios desactivados en Mis 15 días en México: un baño de fuerza femenina (Por Cristina Martínez Ardil)

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