La restauración de un antiguo pupitre de colegio y el entelado de su interior hizo muy feliz a nuestra clienta y lo incorporó enseguida a la decoración de su hogar.

Ella repetía con nosotros y esta vez nos trajo preciado objeto popular en la infancia de nuestros padres y abuelos: un pupitre clásico de los años 50 del que quedaba la parte superior y a la que años más tarde, adjuntaron unas patas hechas en madera de pino.

Las imágenes de los coles de antes eran algo así, aulas llenas de niños de uniforme que normalmente tenían edades muy variadas. La forma de la enseñanza ha evolucionado mucho y con ella también, el mobiliario de las aulas y bibliotecas.

El diseño de aula de principio de siglo XX que todos tenemos en mente viene de finales del XIX con el modelo que Cardot incluyó en los colegios de París, esta nueva visión se fue extendidendo hasta llegar a nuestro país: bancos corridos con un adosado pupitre-asiento anclados al suelo, lo normal era que fueran de 2 ó más alumnos pero también los había individuales.

Los espacios de enseñanza de las clases más populares eran sobrios y seguían un patrón general, los niños solían acudir al colegio a aprender a leer y escribir y las tres reglas y enseguida se los colocaba a trabajar o ayudar en las casas. Algunos niños apadrinados tenían la suerte de estudiar un poco más y los más afortunados de clases más pudientes harían el bachiller, por supuesto a este nivel llegaban pocas mujeres.

Trabajo que hacer: restauración, reparación y entelado interior de un pupitre antiguo que conserva original la parte superior y como pata tiene un adosado hecho ex profeso muy posterior. Las maderas son diferentes, necesidad de acercar colores.

Empezamos a trabajar el decapado para retirar los barnices tan oscuros y brillantes y remozar la pieza. Posteriormente retiramos las tablas que sujetaban el tablero y lo encolamos correctamente, corregimos el color para acercar las maderas, protegimos debidamente y entelamos. Sin más dilación, los resultados…

Este pupitre tiene la particularidad de que es doble, tiene un acceso por cada uno de sus lados y consecuentemente, sus tableros son abatibles por cada uno de sus puestos. Es muy probable que no fuera de escuela porque en las aulas todos los puestos miraban hacia adelante, donde estaba el profesor y no se diseñaban pupitres que se miraran entre sí. Puede que perteneciera a alguna biblioteca o espacio donde un maestro enseñara de forma particular y para tal fin fue encargado al ebanista-carpintero que había en todos los pueblos. Es posible también que un padre de familia lo mandara hacer para su casa pero nos convence más  la opción de biblioteca o sala de estudio porque probablemente las patas estuviera sujetas al suelo y por ello, sólo se conserva el cuerpo superior.

El entelado nos quedó fantástico: nuestra clienta eligió la tela «Monumentos» que tenemos en stock y además de darle alegría a la pieza, respetaba su edad y estilo.

Trabajo terminado y otra pieza más restaurada para que dure muchos muchos años.

¡Feliz semana!