En esta zona de Levante eran realmente populares los cofres de hierro, en toda casa del siglo XX había uno o varios, sin duda forman parte de nuestras imágenes de infancia. Se solían construir en fábricas regionales o locales con chapas de muchos tipos y colores, desafortunadamente estos dibujos y acabados sí notan mucho el paso del tiempo y llegan normalmente en regulares o malas condiciones a nuestros días, además eran muebles que se usaban mucho. Estos estampados son casi imposibles de restaurar tal cual eran, requerirían una inversión económica demasiado alta para incorporarlos a un hogar de clase media. Pero se pueden recuperar dándoles el toque mágico y, por supuesto, forrando el interior de la tela que más te guste. Aquí van 3 ejemplos con telas muy diferentes que, por cierto, tenemos a la venta en Amarquimia.
1. Cofre con chapa de hierro Alegría palmeril


Este cofre tenía todo el exterior oxidado, había perdido completamente los colores pero apuntaba maneras, se le veía estilo. Afortunadamente el relieve seguía ahí y nos permitió sacarlo a través de la aplicación de color.

Trabajamos todos las reparaciones que habitualmente necesitan este tipo de cofres antiguos: tratamiento de carcoma, eliminación de óxidos, reparación de fondos, restauración de nervios de madera y recuperación de los remates metálicos de la estructura. Añadimos además la fabricación de unas patas para que no fuera directamente a suelo.

Seguidamente probamos con varios contrastes de color para las chapas hasta dar con el que más le apetecía a nuestros clientes y a recuperar chapa se ha dicho.

Iba quedando tan bonita.


Seguimos aplicando cuidadosamente el color hasta llegar a cubrir todo el dibujo

y Voilà! Así quedó el exterior del cofre de chapa.

Con respecto a los interiores, eliminamos todo el papel anterior y junteamos el clareo que se había quedado entre las tablas. La tela elegida fue esta de palmeras que con el dibujo cuadrado, quedaba así de bien.

Siempre solemos rematar todos los cortes de la tela con un perfil vegetal tintado o pintado, en este caso, lo dejamos muy natural.


Con la bandeja de ratán restaurada y una cinta retenedora de cuero, el cofre antiguo restaurado queda así de bonito y de práctico.


2.Cofre recuperado en azul tinta + dorado

Mismo estilo de cofre antiguo, mismas patologías para empezar a hablar, el acabado estético vendría después: tratamiento de carcoma, reparación de fondos, óxido exterior como si no hubiera un mañana y algo de chapa podrida para rematar la faena. Las cantoneras de hierro se limpiaron y conservaron porque ese estado de deterioro intermedio resultó muy atractivo para nuestros clientes. Esta parte de la restauración es habitual para nosotros, no hay problema.


Nuestros clientes querían ver dibujo en esas chapas pero los relieves estaban casi todos planos ¿qué hacemos? La verdad es que plantear retos en contextos de mucho trabajo y gestión de gran cantidad de muebles que vienen y van para el tratamiento de carcoma, reparaciones, restauración, tapizado, lacado, etc es un quilombo mayúsculo. Así que ahí se quedó el cofre aletargado en nuestro taller, nos pasamos mucho muchísimo de plazo pero afortunadamente nuestro ilustrador de cabecera Antonio Azorín nos regaló unos imanes de nevera que había hecho y descubrimos la mayor tontería de las tonterías que salvó completamente el trabajo: folios con imán. Gracias a eso, dibujamos una plantilla en ellos que luego pudimos recortar. A la hora de pintar esas plantillas con imán se quedaban fijas y ni tan mal.

Buscamos los colores originales: un azul tinta muy bonito y el dorado. Aquí va el resultado:




En el interior se eliminó el papel, se reforzó el fondo y se rellenaron los clareos de las maderas. La tela elegida para el tapizado del cofre fue la de cajas de vinos, que quedó así de bien.


3.Cofre de herencia para una pareja joven casadera.
Esta pareja estaba montando casa para casarse y en la familia de ella se encontraba este cofre al que la novia le tenía echado el ojo, así que a Amarquimia vino. Tuvimos un interesante debate acerca de la estética porque a ellos les apetecía color pero el cofre no tenía que quedar hecho un cuadro, era importante respetar sus orígenes y estética. Finalmente mantuvimos unos colores bonitos pero actuales por fuera, parecidos a los que tenía y por dentro, metimos una tela súper colorida y alegre.

Los laterales se encontraban en buen estado, la tapa sin embargo estaba completamente oxidada.


Nuevamente hicimos todo el proceso habitual: tratamiento de carcoma, reparaciones, fondo, nervios y restauración de los interiores.

Hasta llegar a la aplicación final del color y devolver así la característica habitual de estos cofres de chapa de hierro antiguos: los colores.






¿Qué me dices de la tela? ¿puede molar más?




Recuperamos la etiqueta original del fabricante del cofre y le pusimos una ventanita para que quedara constancia.

Pues estos son 3 ejemplos de entre unos cuantos cofres que llevamos hechos. Ya sabes dónde encontrarnos si quieres que colaboremos en alguno de tus proyectos o necesitas asesoría al respecto, nuestro teléfono 659 42 20 83 queda a tu disposición, el email angela@amarquimia.es para cuando gustes o Instagram @amarquimia para seguir nuestros trabajos y el día a día. Saludos restauradores!



