Armario antiguo restaurado y transformado para un dormitorio de niño por encargo de su madre que, cuando decidió hacerlo, esa misma semana aparecimos nosotros en la feria de artesanía de su pueblo.  Inicialmente Isabel quería rescatar el armario antiguo con más de 80 años de su abuela que estaba, como muchos, arrumbado en un trastero lleno de la ropa, esa que ya no se sabe qué hacer con ella. Nos dijo: todo blanco, inmaculado nuclear, va a la habitación de mi hijo pequeño y me tiene que durar la tira, que se haga grande con él.

Cuando fuimos a visitarla para ver el armario, nos encontramos con una preciosidad de dos metros con cornisas redondeadas y un delicado trabajo de filetes en las puertas. Le sugerimos a Isabel dejarlas a la vista para que se lucieran, prometimos enviarle una foto de muestra y que, si no le gustaba el resultado, las cubriríamos de blanco y listo.

El estado del armario era el normal de su edad más el plus de haberlo tenido en un espacio cerrado: marcas de carcoma, madera deslucida y le faltaba algún trocito pero estaba bastante bien, dadas las circunstancias.

Nos gusta aportar sugerencias si vemos que pueden existir necesidades por cubrir y, en este caso, le propusimos a Isabel añadirle una cajonera interior. Así que le construimos nosotros mismos una cajonera adaptada a la medida y aprovechamos cuatro cajones de madera de roble de otro armario coetáneo a éste.

Una vez construida la parte añadida, proseguimos con la restauración: tratamiento de las partes afectadas por la carcoma, reconstrucción de algún trozo que le faltaba y decapado general.

Ahora a pintar, con el visto bueno de Isabel para salvar el dibujo de filetes de las puertas y cara del cajón.

Finalmente aplicamos como acabado una suave gomalaca a las partes de la madera que se quedaban a la vista. Esta terminación era la que llevaba de origen.

¡Listo para entregar!

Detalles: otra propuesta Amarquimia para Isabel fue pintar la cara de los cajones de color, para ello, buscamos un tono similar al de la pared y a ella le encantó la idea.

Restauramos los bocallaves de latón y les añadimos unos tiradores metálicos recuperados y pintados en bronce y acabados con un buen barniz para que resulten cómodos y longevos.

¡La llave es ideal!

Y aquí se quedó un nuevo mueble amarquimizado y de diseño único, de la misma época y estilo modernista tardío.

¡Buena semana!